Esta es una historia real, verídica como la vida misma que un amigo mío me ha autorizado a contar, es más podría dar nombres, pero salvo el de mi amigo el resto son de unas tipejas, que, gracias al destino han salido de mi vida.

Mi amigo si ve que hay algún tipo de incorrección tiene permiso para hacer las apreciaciones o aclaraciones oportunas, que ya se sabe que de cómo él me lo pudo contar a como yo lo haga puede haber un trecho.

Había 4 chicas A. E, O, e I y mi amigo XY. Es importante aclarar que tendrían en torno a los 19-20 años, todas, que estudiaban una carrera y una de ellas procedía de un colegio concertado de Sevilla con cierto prestigio. Pues bien, el coro de muchachas se hallaba expectante puesto que I ¡había perdido la virginidad!

Las muchachas acribillaban a la ya mujer a base de preguntas... y de pronto una de ellas hizo la pregunta ¿cómo es el semen?

XY. se quedó perplejo y contestó diciéndoles que se lo preguntaran a él (puesto que era un hombre). La respuesta, desconcertada de ellas, fue que cómo lo sabía. Lo que siguió fue un silencio que aclaró a más de una algunas ideas.

El siguiente paso fue acusarle de guarrete para luego preguntar si el semen era como el mistol.

Esta historia que ya tiene años la recordamos hace un par de días mi amigo y yo, y nos dedicamos a descojonarnos y a decir cosas del tipo "¿que si el semen es como el mistol? claaaaaaaaaaaro prueba a lavar los cacharros... y todo el mundo sabe que huele a jabón"

Y luego los padres y madres no quieren que se dé educación sexual...

Primero o es pura fachada o es verdad, y ambas son malas. SI es fachada es malo porque para ellas significa que el sexo es malo y se ha de ocultar hechos como la masturbación. Si es lo segundo tenemos entre manos a chicas de 20 años que se han perdido el conocerse a si mismas.

Segundo ¿quién carajo se creen ellas para juzgar la vida sexual de nadie? si ellas han tomado la decisión de masturbarse es estupendo, pero no tienen derecho a opinar sobre los demás, ni sobre sus hábitos sexuales, y menos de calificarlos, de pervertido, guarro o lo que sea.