Este artículo lo haré en dos partes porque soy una real vaga.

La verdad es que en algunos sentidos ha sido mucho más duro de lo que me esperaba, sobretodo ha habido dos cosas, que de alguna manera creo que están relacionadas. La primera es que todo la adulta, segura, madura... todo lo que creía que he evolucionado se ve que es mentira. Mi familia sigue consiguiendo desarmarme, con ellos me convierto en la niña de 11 años que desea su aprobación, que desea ser aceptada, querdia... creo que sobretodo desearía no sentirme una oveja negra, me encantaría que se sintiesen orgullosos de mi.

Lo segundo enfrentarme a los recuerdos. Llevaba una semana deseando volver alli, creo que pensaba que quizás no me sentiría tan sola, que recuperaría una parte de mi madre. Lo malo de hacerse ilusiones es que al final la realidad es más dolorosa, más hiriente porque no hay nada, no queda nada a lo que aferrarme, sólo queda un vacío que no consigo llenar.