Quédate despierta chilla mi cerebro, no te duermas, no quiero, quiero que sufras como sufro yo constantemente a causa de tus obsesiones. Siempre pensando, siempre maquinando, siempre fantaseando.

Parece que el insomnio ha vuelto a mi vida y con tantas horas libres me queda tiempo para pensar. ¿O es al revés, pienso y por eso no puedo dormir?

Llevo unos días mal. Tengo que ser yo, no creo (racionalmente hablando) que el mundo esté en mi contra. Y sin embargo mi parte irracional está llorando y pataleando. Chilla y no se queda afónica, sufre y no encuentra consuelo.

Sé que no son mis amigos los que me hablan mal, sé que no es mi hermana ni mi novio, quizás es que estoy menos tolerante.

O puede ser que soy insoportable, creo que eso explicaría la de gente que se ha ido alejando de mi camino.

Es en días como el de hoy (una montaña rusa emocional) en los que me planteo la ideoneidad de mi forma de ser, mi sinceridad para conmigo misma y hacia los demás.

Le llevo dando vueltas a una tonteria desde hace días.

El día de mi fiesta sorpresa, mi amiga Elena se iba. Yo cogí y le escribí una nota diciéndole lo que pienso de ella y lo mucho que la voy a echar de menos. El sábado lo encontró y me mandó un mensaje al móvil, que yo no he sido capaz de contestar.

Soy asi, una de cal y una de arena. Os quiero mucho pero no me acuerdo de los cumpleaños ni ayudo a comprar regalos.

Os quiero mucho, pero soy incapaz de...

De mis amigos, destacaría de M su dulzura, de J su valentía y de V su paciencia. ¿Y ellos qué destacarían de mi? Creo que podría destrozar con sólidos argumentos casi cualquier cosa buena que digan de mi. Soy una jodida egoista, obsesiva, vaga, rencorosa, y cobarde.

Y ahora mismo todo me parece irreal y estoy un estado de egocentrismo y dramatismo que me impide pensar con claridad. Ahora mismo me gustaría desaparecer.

Hay dos versiones de este fantasia. En la primera desaparezco y todo es un caos. Y la segunda en la que desaparezco y todo va a mejor.

Ya basta de memeces de madrugada.