Hace unos cuántos artículos os hablaba de mi amigo joquín (mejor dicho mi ex-amigo joaquín) Pues bien, me lo he encontrado y siento daros una mala noticia pero no hemos hecho las paces. Es más no he obtenido ninguna respuesta, me ha llamado gilipollas y se ha largado corriendo, pero de explicaciones nada. Asi que he perdido el tiempo, pero he ganado un enemigo.

Pero ¿de verdad he perdido el tiempo? Yo creo que no. Hace dos años me lo encontré y fui incapaz de hacerle frente, salí corriendo escopetada. Hoy he podido con esa sensación que me atenazaba la garganta, hoy he vencido a mi pequeño yo que me chillaba que era una cobarde.

Él jamás me perdonará que le haya abordado delante de su novia, pero yo me he demostrado a mi misma que puedo, que a veces cuando te propones algo, lo logras, o puede, simplemente que haya cerrado otro capítulo.

Es un sabor agridulce, pero nadie dijo que dejar de aferrarse al pasado lo fuera. He hecho lo que tenía que hacer, aunque supusiese perderle para siempre, tenía que intentarlo. Mi sueño en el que me reconciliaba con él jamás se hará realidad, pero es que ya no quiero que se haga realidad.

Me siento triste, pero es hora de mirar hacia delante