En Sevilla chispea, he dormido mal y mi cabeza es un hervidero de ideas.

Hoy he recordado cuando me dio mi vena ecologista y decía que no a los toros (eso en mi familia materna era un poco fuerte)

Jamás se me olvidará cuando mi abuela me escuchó decir eso, que era ecologista, y de manera despreciativa me dijo que los ecologistas eran verdes por fuera y rojos por dentro. Tardé un par de años en entender que había querido decir (eso lo dijo cuando yo tenía 11 o 12 años)

Supongo que mi adolescencia marcó el desencuentro de mi persona con mi familia materna, o al menos con parte. Ahora sonrío cuando recuerdo lo de verde por fuera rojo por dentro, pero también hay una parte de mi que le gustaría ser aceptada. (¿es eso lo que quiero decir) El ser como soy, mis ideas, mis ideales, creo que han hecho que me distancie de mi familia, eso y el hecho de no poder decir lo que pensaba, no poder mostrarme como era.

Rizando el rizo, desnudándome un poco por internet diré que siempre he querido ser el ojito derecho de alguien, ser especial, diferente. Y diferente debo ser cuando hace dos años mi abuela me dijo que siempre me había tratado como si fuese una nieta auténtica (me estoy colando contando cosas íntimas)

La cuestión es que llegados a este punto, recorrido parte del camino me siento orgullosa de lo que soy, de mis creencias, de mis ideales, de mi coherencia y de mi incoherencia. De lo único que me arrepiento es de no haber discutido más y haber acatado menos.

Peor que ahora la situación no podría estar y hubiera sido más feliz mostrándome tal y como soy. No creo que mis creencias sean malas, ni creo que me deba arrepentir de ellas.

Asi que si quereis un consejo, no intenteis renegar de lo que sois, si os tienen que querer que sea con vuestra verdadera persona, no con la imagen que nadie tenga de vosotros