Os iba a hablar no me acuerdo muy bien, de Charlie y la Fábrica de Chocolate, de que el otro día soñé que me reoconciliaba con un amigo o de que me encanta lo bien que va mi aspiradora, pero a mi hermana le han robado la moto, asi que esas cosas pasan a segundo plano.

La moto era nueva, llevaba con ella dos semanas escasas y se la han mangado. Yo no puedo hacer nada y me jode, pero me jode aún más vivir en una ciudad con tanto cani y tanto mangante.

Sevilla es preciosa, pero en ese sentido da asco, sólo hay niñatos y niñatas de corta edad que se dedican a moverse en grupitos, en manada, que es como se sienten fuertes.

En mi opinión Sevilla se convertirá en un gueto, una ciudad no puede vivir sólo del turismo y eso es lo que le pasa a Sevilla. Esta ciudad no tiene industria, no tiene nada.

Como pedagoga debería alegrarme porque trabajo no me va a faltar con la cantidad de analfabetos funcionales, marginados y excluidos que va a haber, pero en estos momentos les daría dos tortas, aunque sé que no les serviría de nada, porque estos chicos y chicas necesitan otra cosa.

No sé donde va esta ciudad, no sé en qué piensa el ayuntamiento y no sé que puedo hacer yo. Estamos fallando todos y de nuevo se están perdiendo a sujetos muy capaces por culpa de nuestra dejadez. Ayer salía en televisión un barrio marginal de sevilla por televisión y me daba pena, pero es que la marginación ya no está en barrios concretos. Chavales de 15 años y menos metiéndose coca, chicas de 14 preñadas...

No quiero ser dramática pero si no hacemos algo esto irá peor y desembocará en no sé muy bien qué.

Mi hermana lleva queriendo una moto desde que era una enana y cuando se la compra con esfuerzo se la roban. No es sólo el dinero sino el que le hayan quitado una ilusión a mi hermana, sé que parece ridículo, pero para mi no lo es.