Magnífica película.

Yo no soy muy buena haciendo reseñas, admitámoslo. Os digo que es buena o mala, pero creo que no suelo explciar el porqué. La cuestión es que el arte es difícil de evaluar, es subjetivo, porque conecta con cada persona de una manera diferente

La película es coreana del 2003 y fue dirigida por Ki-Duk Kim.

A mi, personalmente me parece sublime, poética, porque durante un largo periodo no escuchamos a la protagonista, pero sentimos su dolor. No hace falte que hable, su expresión, su cara, su lenguaje corporal nos lo explica todo. El cuerpo no necesita de palabras para expresarse. Lee Seung-Yeon hace de Sun-hwa y me parece un papel soberbio

El actor Jae Hee que hace de Tae-suk (el protagonista) dota a su personaje de ternura, descaro y le da un toque de humanidad.

Una obra bonita y preciosa, que me reafirma en que a veces lo más sublime es lo que nos produce una punzada de dolor al observarlo. Es algo tan maravilloso que duele