Venía hacia mi casa pensando que estoy haciendo con mi vida. ¿Por qué sigo estudiando si lo único que quiero es echarme una siesta de un par de años? ¿Por qué me he obcecado en terminar la carrera a costa de mi salud mental y física? ¿Por qué cuando me gustaría mandarlo todo a la mierdad? He aguantado dos trabajos y clases por la mañana y por la tarde ¿por qué? ¿Valgo para ser pedagoga? ¿Soy útil? ¿Estoy destinada a la mediocridad que tanto he temido durante toda mi vida?

Llevo este curso sin llegar puntual a una clase, eso antes hubiera sido imposible, impensable... pero ahora me da la sensación de que no importa lo tarde que llegue no me voy a perder gran cosa. La carrera me sigue pareciendo bonita, sigo queriendo ser pedagoga, y de las buenas, sigo queriendo luchar por un mundo mejor, pero... Qué horribles son los peros. Quizás el problema es que la carrera ya no me ofrece lo que busco, o que me he empeñado en cosas bastante imposibles.

Hace un año y seis meses decidí que tenía dos caminos hundirme o caminar hacia delante el tiempo que pudiese. He intentado lo segundo, pero quizás es hora de que me tome un descanso.

No quiero releer lo que he escrito porque como lo haga me voy a arrepentir y lo voy a borrar, ya me estoy sintiendo una ególatra y una egocéntrica. Así que perdón por las posibles faltas de ortografía y las frases sin sentido o concordancia.