Léeme los labiosLéeme los labios

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a la búsqueda

martes 14 marzo 2006

Revival

Hoy ha sido un día extraño porque he recordado un montón de cosas de cuando era bastante pequeña.

Me he acordado de Miguel, el primer chico que me gustó. Yo vivía en Lanzarote y tenía cinco años. Él era hijo de un médico y una alemana (si mi memoria no me falla) Su padre y mi madre eran amigos. Tenía una gata que se llamaba Kiwi. (adorable ¿verdad?)

Miguel era rubio con unos ojos claros maravillosos y hoy me he acordado de él. ¿Qué habrá sido de él? ¿Estudiará? ¿Trabajará? ¿Tendrá novia? ¿Será gay? Son preguntas lógicas teniendo en cuenta que hace 17 años que no le veo.

Algo tan estúpido como mi primer amor me hace pensar en la cantidad de cosas que he dejado atrás, la cantidad de lugares, de personas que ya no están en mi vida. He dejado muchas cosas de mi misma. Hay jirones de mi persona esparcidos en Sevilla, Salamanca, Lanzarote... Pero también en Miguel, por ejemplo.

Será que estoy un poco melancólica, será que me gusta una canción de Britney que se llama Then we kiss o será la luna que me afecta.

La luna en Sevilla, hoy, es una auténtica maravilla

Volvía de la facultad, paseando, un poco asqueada porque tengo cosas que hacer y no me apetece. Ando un poco preocupada y prácticamente no me quedan uñas que morderme cuando he visto la luna más bonita que recuerdo en mucho tiempo.

Era una luna redonda y enorme que parecía asomarse a la ciudad para demostrarnos, una vez más que somos hormiguitas insignificantes en un cosmos enorme, infinito.

La verdad es que me he animado, y ahora mi mente vuela hacia recuerdos de un tiempo mejor, sentada bajo un manto de estrellas con mi mejor amiga.

Es extraño como los pequeños detalles nos hacen a veces sentirnos inexplicablemente a gusto.